Robert Ervin Howard (1906-1936) difícilmente imaginó que uno de sus personajes que habitaban las páginas de revistas pulp norteamericanas en los años 30, tendría tanta la popularidad y longevidad como sucedió con Conan, el guerrero nacido en las tierras de Cimmeria.

A pesar de ser reconocido en las páginas de publicaciones como Weird Tales y tener un segundo aire con los libros de bolsillo de editorial Lancer a fines de los 60’s, la llegada al gran público de Conan es con los comics de Marvel, siendo uno de los mayores éxitos de la firma en los 70’s y 80’s.

Como es sabido, en 1970 se publicaría el primer número de “Conan The Barbarian”, comic book en color a cargo del experimentado guionista Roy Thomas y el joven dibujante británico Barry Smith, a los que siguieron innumerables equipos creativos que han dado forma a las aventuras del bárbaro hasta la actualidad, ya en varias casas editoriales.

Pero es John Buscema (Giovanni Natale Buscema, 1927- 2002), quien tiene una relación indisoluble con el personaje, tomando la serie desde el número 25, trazando lo que para muchos es la imagen definitiva de Conan.

De la publicidad a los superhéroes

Buscema, nacido en New York, estudió arte en la High School of Music and Art y en el Pratt Institute de su ciudad natal, y sus primeros trabajos en el área estuvieron en la publicidad e historietas de editoriales como Atlas, Glod Key, Charlton, Dell Publishing, entre otras.

Sus empleos, como era propio de la época, incluyó diversas áreas como publicaciones sobre historietas de crimen, literatura romántica, western, históricas, fantasía, ciencia ficción, o de personajes populares como Roy Rogers o  The Cisco Kid.

Stan Lee, a quien conoció en trabajos previos en Atlas, le haría el nexo para volver a entrar a la casa editora que ya en 1966 era Marvel, colaborando con el título “Strange Tales”. Ahí trabajó en una historia de Nick Fury, Agent of SHIELD, pasando en poco tiempo a dibujar regularmente series de superhéroes como The Incredible Hulk, Namor The Submariner, Silver Surfer, The Amazing Spider-Man, Fantastic Four y The Avengers, logrando notoriedad en el revolucionario mundo del cómic norteamericano.

Aquí se puede ver la línea clara y realista de su trazo, aunque muy dinámico, teniendo como inspiración a sus admirados Alex Raymond y Harold Foster.

Conan busca dibujante

En 1972 “Conan The Barbarian” llevaba 24 números, principalmente dibujados por Barry Smith que con el correr de los episodios llegó a niveles artísticos impresionantes, apelando a un estilo prerrafaelista con viñetas de gran detalle. Pero Smith dejaría la serie definitivamente y Roy Thomas, tuvo que buscar un nuevo artista.

Thomas ha confesado en variadas ocasiones que Buscema siempre estuvo en mente para ilustrar a Conan, pero por un tema de carga laboral no fue posible en un principio, aunque ahora sí se dio la oportunidad.

La historia que marcaba el debut de Buscema fue «The mirrors of Kharam-Akkad» (Los espejos de Kharam-Akkad), editado en abril de 1973, relatando la lucha de Conan contra un oscuro brujo en el reino de Makkalet.

Aquí vemos un Conan adulto, corpulento, fuerte, de piel bronceada y desordenado cabello oscuro, contrastando con la estilizada figura y juventud del héroe en los primeros números. Hoy se coincide que esta versión se acercaba más a la visión original de Robert E. Howard.

Con el paso de los números el personaje va a establecer una imagen mucho más ruda, salvaje, con un carácter más violento, de un antihéroe algo arrogante y mujeriego, imponiendo su estilo de dibujo clásico y de impecable proporción anatómica, pero con viñetas donde la acción era primordial. Ese es el Conan que la mayoría de los lectores de todo el mundo conocerían y se harían seguidores.

Del viajero errante que encontraba aventuras a su paso, fue soldado mercenario y llegó a ser pirata en tierras cada vez más lejanas de su natal Cimmeria, siempre apelando a su fuerza, astucia bárbara y una buena espada o hacha que tuviera a mano. Aquí los superpoderes reinantes en el comic de los 70 no estaban de parte del protagonista, sino que muchas veces de sus rivales.

Si bien Conan es un ser solitario por definición, también aparecen los caracteres femeninos de Red Sonja y Bélit, como compañeras de armas pero también parejas románticas.

La saga de Conan se amplia

Debido al creciente éxito de la serie con Buscema asentado como dibujante, Marvel buscó otros nichos para la el género de espada y brujería.

La primera tentativa había sido “Savage Tales” en 1973, incluyendo historias de Conan y otros personajes junto a artículos relacionados, en formato de magazine en blanco y negro. La portada del primer número de esta revista fue trabajo de Buscema.

A ella le seguiría “The Savage Sword of Conan” a partir de 1974, donde John Buscema da el puntapié inicial con “Curse of the Undead-Man”, relato compartido con Red Sonja, profundizando el aspecto adulto del personaje y utilizando el blanco y negro de la edición a su favor.

Las colaboraciones del autor de New York fueron prolíficas, pero destacan especialmente las historias editadas en los inicios como “Black colossus”  (El coloso negro), “Iron shadows in the moon” (Sombras de hierro en la luna), “The citadel at the center of time” (La ciudadela en el centro del tiempo) y “The people of the black circle” (El pueblo del círculo negro), haciendo dupla con entintadores filipinos como Alfredo Alcalá y más tarde Ernie Chan, Néstor Redondo o Rudy Nebres, que aportarían a los dibujos con una línea clara realzando el realismo.

Esta “espada salvaje” sería unos de los títulos más duraderos del comic mundial, llegando a los 235 números en los 90, con Buscema como uno de sus dibujantes más importantes. Por su parte “Conan The Barbarian” alcanzaría 275 ediciones.

Buscema también estaría presente en la edición de tiras diarias de Conan en la prensa norteamericana, experiencia iniciada en 1978.

Marvel, para seguir explotando el filón de Conan -que a fines de los 70 era lo más vendido de la editorial-, generó un tercer título con las aventuras del guerrero como Rey de Aquilonia en el comic book a color “King Conan”, en 1980. John Buscema, por supuesto, dibujó los primeros números.

Su nivel artístico, lejos de decaer, logra viñetas muy consolidadas personificando de forma convincente a un Conan que se acercaba a los 60 años.

Estos títulos y muchos especiales a lo largo de los años han hecho que para muchos sea el padre visual del bárbaro cimerio, delineando su figura definitiva para la mayoría de los fanáticos de todo el planeta y modelo para posteriores adaptaciones cinematográficas, dibujos animados, videojuegos y otros formatos.

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