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El hard rock estuvo dominado por reptiles

whitesnake

Respetados en los 70’s y venerados en los 80’s, Whitesnake fue una banda que, si bien vivió siempre a la sombra de sus integrantes como individualidades más que como conjunto de músicos, supo exponer perfectamente una arteria del hard rock y el heavy metal que fue referente inconfundible de toda una generación de instrumentistas.

Su origen se relaciona con la caída de otro gigante del género. En 1976 los británicos Deep Purple era una banda devaluada tras varios años de carrera y traumáticos cambios de formación, lo que desencadenó en su disolución.

Entre los músicos que quedaban sin un trabajo en el seno del grupo se encontraba el vocalista David Coverdale, quien había ingresado al grupo en 1973 en lugar de Ian Gillan, tras haber participado en varias agrupaciones británicas de escaso renombre.

Pero para Coverdale más que una paralización de su carrera, el fin de Deep Purple fue el impulso para abrirse camino por si sólo en el mundo del rock. Su idea primaria fue crear un círculo de músicos en torno suyo, a los cuales acudir para hacer las sesiones de grabación y giras, es decir, acabar con el concepto tradicional de banda y en vez de eso, tener una carpeta de intérpretes a elección dependiendo de los requerimientos que sus ideas contuviesen.

Al proyecto lo llamó Whitesnake y debutó discográficamente en 1977 con un álbum homónimo en el que destaca la participación de Roger Glover de Deep Purple al bajo y Micky Moody en guitarra.

El trabajo saca a la luz la vena más desarrollada del estilo del vocalista: el Blues. La fórmula entonces fue una atmósfera cargada de soul, matices folk y como base, el hard rock. De esta manera, sonaba más a Led Zeppelin que a Deep Purple.

En las giras demostraban ser una banda con personalidad propia. Más aún, al sumarse el experimentadísimo bajista Neil Murray y el guitarrista Bernie Mardsen, quien formó una dupla apoteósica con Moody.

De proyecto a súper banda

En 1979 hay un nuevo hito. El virtuoso tecladista original de Deep Purple, Jon Lord, aparece en un tema de “Trouble” (su tercer álbum), canalizando el futuro de la banda.

Así nace uno de las alineaciones más recordadas de la historia del rock: el Whitesnake Mark IV con Coverdale, Marsden, Moody, Murray, Lord y el recién integrado Ian Paice (también miembro original de Deep Purple), quienes llevaron el nombre de Whitesnake a la altura de megabanda.

El primer fruto de esa unión es el disco “Ready An’ Willing” de 1980, con el que llegó a la categoría de súper ventas apoyado en temas como “Fool for Your Loving” o “Ready An’ Willing”.

Esta etapa la cierran con uno de los álbumes más importantes de su carrera: “Saints & Sinners” de 1982. “Here I Go Again” fue la bandera de un Long Play genial, potente y cargado de virtuosismo instrumental y compositivo. Sin embargo, apareció aquello que Coverdale quiso evitar desde un principio, eso de lo cual venía escapando desde Purple y que en su nuevo proyecto evitaría: el choque de egos.

Se reunió en una sola banda una constelación de mentes geniales pero de personalidades fuertes, lo que desembocó en un obligado receso.

Renacer ochentero

1984 fue el año del regreso del grupo. Con la colaboración del ex Rainbow Cozy Powell en la batería, salió al mercado otro suceso discográfico: “Slide It In”. Aquí grabaron temas tan destacados como “Love Ain’t No Stranger” o “Slide It In”, en una placa grande en sí misma, transformando a estas alturas a Whitesnake como un referente del rock mundial.

La gran dupla de Moody-Mardsen ya no estaba y en su reemplazo se optó por un solo guitarrista que fue el rubio John Sykes, con trayectoria en Tygers of Pan Tang y los recordados Thin Lizzy.

Con Sykes definitivamente comienza una nueva etapa. Con la dupla antecesora la banda tenía un estilo Blues-Rock muy marcado, pero los nuevos horizontes con Sykes se visualizaron más Heavy. Eso se consolidó en el largaduración “Whitesnake 1987”, una obra maestra con clásicos como “Still of the Night”, “Is This Love” o “Crying in the Rain”, donde la Les Paul de Sykes se transformó en eje del grupo, lo que no duró mucho tiempo más.

La inestabilidad de la banda se hace sentir al iniciar la gira de promoción del laureado disco, cuando David Coverdale decide rearmar completamente al grupo. Así, al frontman lo acompañaron los guitarristas Vivian Campbell (ex Dio) y el holandés Adrian Vandenberg, el bajista Rudy Sarzo (ex Ozzy y Quiet Riot) y el baterista Tommy Aldrige (ex Ozzy): Nuevamente una alineación de estrellas.

Disfrutando del éxito

Si de egos se trata, en 1989 entra el virtuosísimo guitarrista Steve Vai a la ya décima alineación de Whitesnake. Lo que se pensó sería una dupla magistral con Vai y Vandenberg, desembocó en que Vai aceptaría integrase al grupo si él grababa de manera solitaria las guitarras y Vandenberg se unía sólo en la gira.

Dicho y hecho. “Slip of the Tongue” fue un disco más bien suave y experimental. La búsqueda de un nuevo sonido y ante todo un punto de vista más técnico, se dejó ver en este álbum. En suma, un disco a la medida de Vai.

El desgaste sin embargo se dejó ver. Los noventa abrazaron un grupo con un glorioso pasado pero sin integrantes más que su gestor, quien en 1993 publica un álbum junto al guitarrista Jimmy Page.

Sólo a fines de los noventa hay novedades de la serpiente. Bajo el rótulo Coverdale’s Whitesnake salió “Restless Heart” en 1997. Un álbum de blues con una banda reformada y pocas ideas novedosas.

En los últimos años la banda se ha mantenido vigente girando y editando discos, con otro puñado de músicos estelares acompañando al legendario David Coverdale, como son los guitarristas Reb Beach y Joel Hoekstra, más el tremendo y fiel Tommy Aldrige.

Un camino que los tiene alejados de los tiempos de los discos superventas y el estrellato global, pero que continúan perpetuando el legado de la única y más grande serpiente del hard rock mundial.

Texto: Nelson Zapata Reyes

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