Los mundos creados a través de la fantasía heroica o la llamada espada y brujería, son de los más perdurables de la cultura popular. ¿Cómo no soñar con poderosos guerreros, hermosas doncellas, criaturas sobrenaturales y aventuras imposibles?

Bebiendo de esa imaginería es como Molly Hatchet, la banda originaria de Jacksonville (Florida), se han hecho un espacio en el mundo del rock como una de las agrupaciones con las más épicas e increíbles portadas de la historia, con obras de los ilustradores de fantasía más célebres de su época.

Nombrada en honor a la leyenda de una prostituta asesina del siglo XVII, que decapitaba a sus amantes con un hacha, la banda fue creada en 1975 por los guitarristas Dave Hlubek y Steve Holland.

Con un sonido Hard y Southern Rock, se les posiciona como uno de los grupos más destacados del llamado rock sureño de los Estados Unidos surgido en los 70, que tiene como pilares a Allman Brothers y  Lynyrd Skynyrd.

Ya en 1977 firman con la multinacional CBS para su debut discográfico y un año después lanzan su disco homónimo. El vinilo contó con la producción de Tom Werman (Cheap Trick, Ted Nugent), e  incluyó temas como la guitarrera “Bounty Hunter” y el single “Dreams I’ll Never See”. Publicado a través de la subsidiaria Epic, obtuvo una aceptable repercusión comercial.

En algo poco usual en bandas similares, para la portada de este álbum reproducen la pintura de Frank Frazetta “The Death Dealer” (1973), que originalmente había sido realizada para un proyecto editorial. Esta obra, con el tiempo ha sido una de las más famosas del artista neoyorkino, que tuvo sus inicios en el cómic y que en los 70 ya destacaba como uno de los más talentosos ilustradores de fantasía del mundo.

El buen resultado de la portada, sugirió continuar con la misma fórmula para su segundo disco “Flirtin’ with Disaster” de 1979. Para esta ocasión se recurrió a la obra de Frazetta llamada “Dark Kingdom” trabajo publicado originalmente para el libro “Dark Crusade” de Karl Edward Wagner (Warner Books, 1976).

Este trabajo fue un gran éxito y fue el punto de despegue para Molly Hatchet, alcanzando certificaciones de platino por sus ventas.

Con este buen rumbo, la banda creyó que no era necesario innovar demasiado, y abrieron la nueva década con “Beatin’ the Odds”: Reiteran su sonido característico y rescatan una nueva portada de Frazzetta: “Conan The Conqueror”.

La obra en óleo sobre cartulina, fue elaborada en el 67 para la portada de uno de los libros de Lancer Books que reeditó las aventuras del famoso guerrero cimerio, creado por Robert E. Howard.

Puede ser que la música no fuera tan brutal como las pinturas de Frazzetta, pero era una carta de presentación muy potente a la hora de interesar al público en la banda. Después de esta trilogía de álbums, ya era una seña de identidad.

Take No Prisioners

La banda funcionaba, pero necesitaban un nuevo empuje para un mejor estatus en la industria. Esa sería la razón para que, en 1982, Epic Records apostara fuerte en el nuevo  disco de los Hatchet, que llevaría por nombre el sugerente “Take No Prisioners”.

A nivel gráfico, dejarán de lado las reproducciones de Frazzeta y por primera vez encargarían un arte de portada exclusiva. En esta oportunidad a otra de las leyendas de la ilustración fantástica, el peruano Boris Vallejo.

La pintura presenta a los integrantes del grupo, caracterizados como guerreros bárbaros, posando junto a dragón mitológico, en un mundo dominado por dos grandes lunas. El trabajo recoge los motivos y la técnica característica de Vallejo, una de las estrellas contemporáneas de este tipo de arte.

Si bien para su próximo disco, “No Guts No Glory” (1983), optan por una foto del grupo ambientada en el lejano oeste, con  “The Deed is Done” del 84 Molly Hatchet afianzaría su imaginería vinculada a la fantasía heroica.

El arte elegido para esta oportunidad corresponde a Ezra Tucker, artista norteamericano de estilo realista que, tras pasos por la publicidad, ha derivado actualmente al trabajo pictórico de naturaleza e historia.

El arte de la portada muestra a un  intimidante guerrero con armadura y una gran hacha ensangrentada en batalla, acompañado de un buitre no menos aterrador, claramente inspirado en el “Death Dealer” de Frazetta.

El mismo personaje, pero esta vez sobre un caballo, es parte de la portada de “Lightning Strikes Twice” (1989) que firma nuevamente Ezra Tucker.

Como pocos, Molly Hatchet sigue en ruta hasta hoy, continuando lanzando discos con nuevos héroes fantásticos, confirmando que es una de las bandas con la mejor colección de arte de portadas del rock mundial.

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