El autor de dos libros primordiales en el rescate de los primeros años del rock en Chile, Gonzalo Planet, desarrolla en esta entrevista sus principales puntos de vista sobre el desarrollo inicial del movimiento en el país y sus motivaciones para plasmarlo en sus obras “Se oyen los pasos” y la reciente publicación “Ficciones. Los mil días de Los Vidrios Quebrados”.

El periodista y bajista de Matorral, inició esta aventura desde su época universitaria y con varios años desde entonces ha acumulado muchos testimonios, recopilación documental y vivencial, que le han permitido presentar la radiografía más completa presentada a la fecha de esta etapa precursora, que la enmarcó desde 1964 hasta 1973.

Gonzalo, ¿Cuál fue tu motivación para rescatar la historia del rock chileno?

La motivación principal que inició la investigación de “Se oyen los pasos”, fue la falta de información rigurosa y detallada sobre los inicios del rock chileno creativo. Si bien hay otros textos que revisan nuestro rock a nivel general, creo que faltaba uno que se dedicara únicamente a los pioneros, por la riqueza del relato, tanto a nivel musical como en sus aristas histórico-sociales.

¿Con qué información te encontraste al iniciar tu investigación?

Me encontré con muchos discos que parecían olvidados y con unos cuantos diarios y revistas que se referían fugazmente al tema. Las grandes fuentes sin duda fueron los músicos, productores y periodistas de esos días, quienes realizaron un invaluable aporte con sus testimonios tomados de las entrevistas que realicé especialmente para el libro.

¿Para ti qué es lo que marca el rock de los ’60 – ’70 en Chile?

Creo que lo más llamativo es constatar la maduración que consiguió esa generación en muy poco tiempo, si tomamos en cuenta la línea temporal que comienza con la imitación (Nueva Ola y sus derivados), se afianza en la creación (Los Vidrios Quebrados, Los Mac’s) y decanta en la integración de las raíces locales con el rock (Los Jaivas, Congreso).

De acuerdo al conocimiento y análisis que has hecho del tema ¿Qué te sorprendió más de lo que encontraste en las entrevistas realizadas a los artistas y gestores del rock chileno de esa época?

Me sorprendió mucho la valentía de los pioneros para dedicarse al rock tanto como música y como forma de vida, en un país sumamente pacato durante esos años. No hay que olvidar que por todos lados era mal visto ser rockero, no sólo para la moral conservadora sino también para la vanguardia izquierdista, que lo consideraba elitista y extranjerizante.

¿Y a tu parecer, cuáles son los grupos más importantes e influyentes de la primera etapa del rock chileno?

En general había muy buenas propuestas, pero si hay que elegir me quedo con Los Vidrios Quebrados por su fineza e inteligencia; con Los Mac’s por el riesgo y el arrojo; con Los Jockers por dejar en claro que el rock no es sólo música; con Los Beat 4 por valorar el rock en español; con Aguaturbia por ser desafiantes y atrevidos; con Congreso por el rock y el compromiso; con Los Blops por sintetizar sabiduría e ingenuidad; y obviamente con Los Jaivas por todas las razones anteriores y muchas más.

Hasta el inicio de los años ’70, cuándo el desarrollo del rock chileno estaba en avanzada, ¿crees que se llegó a conformar un rock con identidad nacional, un rock realmente chileno?

Creo que sí porque no se trató de una corriente aislada, sino que muchos exponentes derivaron a la integración. Además de los mencionados Jaivas, Congreso y Blops, otros grupos también entendieron y valoraron la unión de rock con identidad, como Congregación y En Busca del Tiempo Perdido.

¿Esperabas la repercusión que han tenidos tus libros? ¿Por ejemplo, puede ser comercial un libro sobre el rock nacional?

Aunque mi trabajo está dirigido a un público amplio y no sólo a coleccionistas, pensé que iba a pasar mucho más desapercibido. Ha sido una grata sorpresa haberme equivocado. Pero difícilmente se trata de un negocio lucrativo, como la gran mayoría de los libros en Chile.

¿Te identificas con esos pioneros del rock nacional?

No sé si me identifico tanto, pero sí considero que hay puntos de contacto con la generación actual. Pese a la gran calidad y diversidad del rock nacional hoy, no ha tenido tanto apoyo en los medios masivos tal como sucedía con el beat y la psicodelia, desplazada por el pop de la Nueva Ola.

Finalmente, ¿Consideras que se ha valorado suficientemente ese período fundacional del rock chileno o falta aún otorgarle el valor que corresponde en la cultura del país?

De a poco la balanza parece darle a esta generación inicial el sitial que se merece. Me alegra cada vez que personas de mi generación sienten interés por conocer las canciones de Los Vidrios Quebrados y Los Blops, es como si no hubiesen estado perdidas tanto tiempo. En ese sentido creo que “Se oyen los pasos” y muchas otras iniciativas han contribuido a doblarle la mano a la indiferencia.

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