A partir de los años 30 la caricatura chilena vivió una época gloriosa, con una larga lista de revistas y dibujantes que son recordados hasta hoy. Uno de sus máximos protagonistas fue René Ríos Boettiger, famoso por su seudónimo Pepo, quien dejó su marca en publicaciones tan exitosas como Topaze, El Peneca, El Pingüino, Can Can y Pobre Diablo.

Sin embargo, su salto al estrellato llegó con la creación de Condorito, el más internacional de los personajes de la historieta nacional.

Una trayectoria que para algunos no ha sido suficientemente valorada, como opina el periodista Luis Yañez que encabeza la campaña “Pepo es de Conce”, cuya motivación principal es que el artista sea reconocido en su ciudad natal Concepción como “el penquista más famoso del mundo”.

Conversamos con Luis Yañez, el que además es autor de un libro dedicado a Pepo[1], sobre los aspectos más interesantes de la vida y el trabajo de este influyente exponente del arte gráfico.

-Luis ¿Nos puedes contar cómo fueron los primeros pasos del joven René Ríos en Concepción?

-Mira, Pepo en sus inicios dibujaba a sus profesores, tanto en el Colegio Alemán como en el Liceo de Hombres de Concepción, y después en la Universidad de Concepción.

En lo que se podría considerar sus inicios profesionales, dibujó un “canillita” en el diario El Sur de Concepción y luego hubo una historieta llamada “Fernando hace la cimarra”, basada en un primo. Varios años estuvo ligado al El Sur, dibujando las portadas de los días domingo y eso lo hacía desde Santiago, porque a partir de 1932 no volvió a trabajar en la región.

-En esos años se forja una relación muy especial con su padre…

-Él era hijo de un médico que fue uno de los fundadores de la Universidad de Concepción, René Ríos Guzmán. Si bien su interés estaba en que su hijo fuera médico igual que él, lo apoyó en su afición por el dibujo. Lo ayudó en comprarle lápices, papel, le publicaba sus dibujos en el diario, le montaba exposiciones.

En el fondo era un papá que adoraba a su hijo. Por eso cuando al momento que Pepo estudiaba medicina en la Universidad de Concepción y le dijo que se quería retirar, él lo apoyó. René Ríos padre fue lo suficientemente respetuoso de los deseos de su hijo y le permitió que fuera a estudiar a la Escuela Bellas Artes en 1932, para que logrará su deseo de ser un dibujante.

Eso es lo que más me gusta de la historia de esta relación padre e hijo.

Topaze le abre las puertas de la capital

Con 19 años, un resuelto René Ríos viaja a Santiago para estudiar dibujo y abrirse paso en el ámbito artístico.

Al llegar a la capital decide presentarse en busca de empleo ante el destacado artista y director de la revista Topaze, la publicación de sátira política más importante del país.

-¿Cuál fue la importancia de Jorge Delano “Coke” en la carrera de Pepo?

-Cuando Pepo llegó a la Escuela de Bellas Artes, con las “patas y el buche” y algunos dibujos que había hecho se presentó ante Jorge Delano “Coke”, en la revista Topaze. Él lo recibió, vio que había calidad en su dibujo y le dijo ¡Mira, está muy bien, pero tienes que mejorar!, y lo aceptó como parte de su staff.

Para él fue maravilloso porque con esa plata, según entiendo, se compró un escritorio y él sentía que era millonario.

Coke fue su mentor durante toda su estadía en Topaze y fue tanta la confianza que le tenía, que pasados los años lo dejó hacer las portadas y las páginas centrales, que eran las más importantes de la revista.

-Pepo fue un artista muy versátil, con creaciones que van desde lo infantil a lo picaresco…

-A Pepo todos lo asocian a Condorito, pero cuando creó el personaje ya llevaba 20 años en la primera línea de los dibujantes nacionales. Él ya era un caricaturista famoso, porque tenía mucho talento.

En la época de oro de la caricatura chilena, a mediados del siglo pasado, eran todos muy “pituteros” y Pepo no escapaba a eso. Dibujada para Topaze la caricatura política, y paralelamente trabajaba para el diario El Sur los días domingo haciendo las portadas. Además, en El Peneca hacía dibujos infantiles, que fueron la base para que después crear a Coné y Yuyito.

En el caso de los dibujos deportivos, participó en Pichanga y Saquero, donde incluso fue director.

-Pero su participación en revistas picarescas, a partir de la segunda mitad de los años 40, es un capítulo aparte.

-Es notable, en el sentido de que él tenía un don extraordinario para dibujar la figura femenina. Sus trabajos para las revistas Pobre Diablo, El Pingüino, Can Can o Rouge, son fabulosos.

Esto se ve reflejado en la creación de Viborita y posteriormente en Yayita. Algo muy notorio en toda su trayectoria artística fue dibujar bellas mujeres y muy exóticas.

Después cuando ya crea Condorito en 1949 -y empieza a consolidarse a partir de 1955- sus trabajos se orientaron a principalmente a este personaje, y fue paulatinamente dejando de lado sus otras pasiones. Sin embargo, durante casi 30 años fue muy versátil en toda su producción.

Condorito de Chile… y el mundo

Condorito nace como cualquiera de los otros personajes que había creado Pepo para las diferentes publicaciones en las que trabajaba, en este caso para cumplir el pedido de Okey, la inolvidable revista de historietas de la editorial Zig Zag.

Nombrado inicialmente “Condorito Aventurero” pasa de ser un chiste en páginas centrales con 11 viñetas, a mantenerse durante 6 años de forma semanal, llegando a ser uno de los preferidos de los lectores. Su popularidad fue tan grande que René Ríos se atrevió a sacar su primer libro recopilatorio en 1955, que fue rápidamente un éxito de ventas.

Hoy cumple 7 décadas de vida, siendo editando en diversos formatos en Chile y varios países del mundo. Como afirma Luis Yañez, Condorito es “un personaje que ha trascendido y nos representa”.

-¿Cuál crees que es la principal virtud o característica de Condorito que permiten que aún esté vigente?

-En sus 70 años de vida ha sido un reflejo de la sociedad chilena, en sus distintas etapas. El primer Condorito era un campesino pobre que venía a la ciudad a buscar fortuna, era pillo, ladrón si tenía que luchar por sobrevivir, era picaflor…

Si hablamos de quienes rodean a Condorito, está Garganta de Lata que era alcohólico, el gran mal que había en la década del 50 en el país. Yayita y sus padres son reflejo del arribismo que había en esos años. Ella, independiente que estaba enamorada de Condorito, también le daba esperanzas a Pepe Cortisona que era mucho más guapo y tenía más recursos económicos, por eso Doña Tremebunda y Don Cuasimodo lo preferían.

Luego, en la década del 80, de tener un perfil de chileno de clase baja pasó a ser internacional. A partir de ahí, como dice Jorge Montealegre[2], se mostró con un carácter exitoso porque Chile tenía que verse exitoso a través de Condorito. Ahora se mostraba en distintas facetas, como médico, periodista, abogado, empresario. Ya son pocas las veces que se le ve pobre, con un tronco como cabecera, por ejemplo.

Condorito está vigente hasta hoy porque durante muchos años se asoció a Condorito con Chile, porque se nombraban plazas y ciudades, se usaban terminología chilena, representaba a las clases populares. Eso se traspasó de generación en generación, quedando en el ADN del chileno.

La herencia de Pepo

Coincidiendo con la fecha del cumpleaños del dibujante, en diciembre de 2018 se inició la campaña “Pepo es de Conce”, por la necesidad de reconocer a un artista tan importante que no tiene ni una plaza, ni una sala de exposiciones, ni una calle que lleve su nombre en su ciudad natal, como explica Luis Yañez.

Como parte de la reivindicación de su figura, se lanzó un libro y se comprometieron recursos para una estatua, junto al proyecto de tener un mural en el lugar donde nació.

-¿Por qué crees que es importante rescatar el legado de René Ríos?

-Creo que Chile está en deuda con él. Es una persona relevante, que no ha recibido el homenaje ni el reconocimiento a nivel nacional, ni tampoco en la ciudad que lo vio nacer, y creo que eso debe cambiar.

No hay otro caricaturista chileno que haya tenido tanto impacto a nivel internacional como fue Pepo. Hay otros muy destacados -como Lugoze o Nato y tantos otros en la época de oro, y también actuales-, pero ninguno con su trascendencia.

Cuando pensamos en próceres nacionales siempre se habla de militares o políticos, pero la cultura es mucho más grande. También debemos destacar a quienes a través del arte y la cultura han hecho un aporte relevante al país, y Pepo está en esa lista de grandes hombres y grandes mujeres.

-¿En lo personal, qué es lo que más admiras de Pepo?

-Yo soy admirador de la muñeca, de la mano, de cada dedo de Pepo, porque realmente sus dibujos son notables.

En los años que me he dedicado a destacar su figura, he tenido la oportunidad de ver revistas de distinta índole donde hay dibujos suyos, ya sea picarescas, infantiles, deportivas y el propio Condorito, y es un deleite ver como siempre dio un poco más para que la caricatura quedara redondita, bella, con sus trazos, con sus formas. Eso a mí me trae mucho placer, ver los detalles de cómo el dibujaba.


[1] El libro “Pepo es de Conce”, de Luis Yañez, se puede adquirir en el Facebook de la campaña www.facebook.com/PepoesdeConce/

[2] Jorge Montealegre Iturra es un destacado poeta y periodista, autor de una serie de libros sobre la historieta y el humor gráfico en Chile.

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